miércoles, 15 de junio de 2011

Capítulo 4: Goodbye.

¡Por fin había llegado a mi rincón! Estaba cansada de toda aquella mierda, así que decidí sentarme a esperar a que llegase Jessica, la chica de cabellos marrones, que posiblemente era la que mejor me podría comprender en aquellos momentos. Desde que mi mejor amiga había dejado de vivir aquí, mi vida se había desmoronado de manera tan brutal que ha veces me daba hasta miedo. Antes de que aquello sucediese yo tenia una vida mas o menos normal, es decir, seguía siendo la misma niña insociable, pero al menos era feliz, vestía de colores y sonreía siempre, ella me comprendía a la perfección, la tenía allí siempre que la necesitaba, y nunca me falló, nunca nos enfadamos. Pero cuando se fue... todo cambió para mi. Recordar aquello me hacía sentir ganas de llorar, pero no podía, no delante de tanta gente. Odiaba que todo el mundo me preguntase si estaba bien, cuando obviamente estaba bastante jodida. Y lo peor de todo, es que ni siquiera lo hacia por que se preocupasen, si no para cuchichear sobre lo rara que era yo, o lo estúpida y llorica que era. Este colegio de gente pija apesta. Me senté en la parte más oscura de el rincón, apoyada en la pared y con las piernas encogidas, esperando a que llegase Jessica. 
-¡Hola Emily!- Me gritó desde lo alto de las escaleras.
-Leches, Jess, te he dicho que no hagas eso, que me asustas.
- Tan susceptible como siempre-se rió levemente y se sentó a mi lado.
Jessica, era una chica optimista risueña y con un afán por encontrar novio, que ha veces me llegaba a desesperar. Había repetido curso, pero no era tan tonta como pudiese llegar a parecer, era alta, muuy alta, con el pelo que le llegaba por los hombros, delgada. Era una chica guapa, aunque como todo el mundo tenia defectos, pero eso a mi no me importaba. Había sido mi amiga desde hacía como 3 años, y de momento (aunque habíamos tenido unas cuantas miles de peleas) no me podía quejar demasiado de ella.
-Té veo pálida Em, te pasa algo?- Me observaba muy seria, aunque seguramente su seriedad duraría poco.
-No Jess, estoy perfectamente, solo es que, la prueba física de educa, me ha dejado agotada- le respondí en un suspiro.
Entonces llego Córaline, la mire de arriba a abajo, como siempre taan colorida y tan animada, no la llegaba a comprender, pero igual la quería mucho.
-Emily, porque te has ido sin decir nada? Estas bien? Sigues muy pálida! Tía, cuéntame que te ha pasado!- otra vez avasallando me con su incesante parloteo.
Me giré bruscamente hacia ella y le conteste algo borde.
-Oye Córaline, ya te dije que estoy bien, vale? Deja de avasallarme¡que lo único que haces así es ponerme mas nerviosa!
Se sentó ofendida al lado de Jessica, me miro con cara de pocos amigos y decidió pasar olímpicamente de mi. No estaba de humor como para aguantar sus chorradas, así que me puse los cascos y cerré los ojos al son de Avril Lavigne, sí lo se, cuando una esta deprimida no debería escuchar canciones como Goodbye, que te deprimen más, pero yo no lo podía evitar. Empezaba a encontrarme cada ves mas nerviosa, ya casi ni escuchaba la canción. Fue entonces cuando lo volví a oír.
-Emily, ayúdame, solo tu puedes.
Eso me asustó más aún, y empecé a hiperventilar. No veía nada, no oía nada más que mis respiraciones aceleradas. ¡No podía respirar! Estaba mareada y notaba que el aire no me entraba.
-M-m-m-me a-a-ahog ....
-Em, estas bien? Oye para ya eh? Que no te vamos ha hacer el boca a boca!
Aquello sin duda, me izo cabrearme más, y que hiperventilara más rápido. ¡Oh, Dios mio, pensaba que iba a morir! Todo lo que oí a partir de aquí fue que tenían que llevarme a secretaría. Me levante, aún hiperventilando y con la ayuda de diversas personas, llegué a la enfermeria donde me estirarón en una camilla.

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