Ya preparadas nos sentamos algo separadas del resto de las chicas, a la espera de que fuese nuestro turno de correr. Córaline me insistía constantemente en que tenía que ser mas sociable, mientras que yo me limitaba a encogerme de hombros y decir que prefería estar sola antes que ir con gente con la que no me sentía a gusto y que seguramente ni me aceptarían tal y como soy.
-Emily, tu turno! -Exclamó mi profesor.
Asentí y me levante del suelo. Estaba algo nerviosa, ya que sabia que, como de costumbre, la gente me miraría fijamente, esperando un pequeño fallo que provocase mi caída, para poder pasar un buen rato a mi costa. Me coloqué en la linea de salida, y intenté calmarme. Al oír el leve silbido procedente del silbato del profesor, empecé a correr con todas mis fuerzas. Fue entonces cuando me percaté de la presencia de un extraño hombre al final del recorrido, como no podía parar sin levantar sospechas de mis compañeros, decidí correr fijándome en él. Era muy pálido, y llevaba una camiseta manchada de sangre. Aquello me dejó muy atónita, además del echo de que estaba lleno de cortes.
-"Emily tienes que ayudarme"- Escuché de repente.
¿Quuuuueeeeé? Aquello si que había sido raro, sobretodo por que la voz que había oído había sonado en su cabeza. Por fin llegué al final, sofocada y asfixiada en parte por el susto que me había llevado y en parte por el gran esfuerzo que me había supuesto aumentar la velocidad para que la gente no se percatara de mi estado. Me giré hacia donde estaba aquel hombre, pero cuando lo ice, el ya no estaba. No se si me asustaba más haber visto a aquel chico o que si hubiese desaparecido de repente.
-Emily? Estas bien? Me oyeeees? Oye me estas asustando, estas muy pálida!- Empezó a gritarme Córaline mientras me sacudía como si estuviese loca.
Dios estaba tan absorta en mis pensamientos que ni siquiera recordaba donde estaba, madre mía que me estaba pasando? Hasta yo estaba empezando a asustarme. Suspire y con la ayuda de Córaline me senté en el banquillo del patio, me tendió un espejo y pude ver lo muy pálida que me había puesto.
- Seguro que estas bien? Pareces asustada, que te pasa? Oye porque no hablas? Emily?- Volvió a insistir.
Me giré hacia ella y le respondí negando.
-No me pasa nada, debe haber sido una bajada de tensión, pero ya se me pasara- Empecé a decir, sintiéndome algo agobiada por su ataque de preguntas.
Me levante, ignorando la incesante cháchara de Córaline y me dirigí hacia el vestuario. Me cambie tan rápido como pude y me dirigí hacia la esquina donde solía ponerme con mis amigas en el recreo.
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