Me dolía la cabeza de manera insoportable. No recordaba nada. ¿Donde estaba? No veía nada, estaba totalmente a oscuras. El ambiente estaba muy cargado, y el aire se notaba muy pesado. Me costaba respirar. Intenté levantarme pero no pude, noté que tenía una pierna atada con una cadena.
-¿Qué coño...?
Fue entonces cuando recordé lo que había pasado. ¿ Me había desmayado? Aquello no era muy propio de mi. Empecé a arrastrarme por el suelo, buscando pistas sobre donde me encontraba, pero la cadena no me dejaba llegar muy lejos. Estaba agotada, me dolían las piernas, y el corazón me latía incesantemente a causa del pánico extremo.
-Emily...
Me giré rápidamente en busca de la procedencia de la voz.
-Ven conmigo...
Era una voz dulce, tranquilizadora, una voz que parecía cercana, aunque no sabía de donde procedía.
-Tu...Eres...
Fruncí el ceño a la espera de que aquella voz terminara la frase, aunque ya tenía bastante claro lo que iba ha decir.
-Nuestra...
Al oír aquella palabra, mi corazón se aceleró aun más de lo que nunca lo había echo, mucho más de lo que ya lo estaba. Notaba una sensación de Deja-vu. Todo el bello de mi cuerpo de erizó, mis ojos se abrieron como si de platos de tratasen, entonces fue cuando mi visión de la habitación empezó a volverse nítida. Podía distinguir un espejo en el centro del cuarto. Me llevé las manos a la boca. Estaba atrapada en la misma habitación de mi sueño, mejor dicho, de mi pesadilla. Entrecerré los ojos para intentar ver con mas claridad. Era una habitación muy sencilla, sin ventanas, pero al contrario que en mi sueño, en una de las paredes, la mas alejada de mi, se encontraba una puerta. Suspiré algo aliviada al comprobar que de alguna u otra manera podría escapar de aquel horrible lugar. Seguí observando la habitación y entonces comprendí porque tan inesperadamente había "recuperado" la visión. Al rededor del espejo, formando un circulo, había una gran cantidad de velas de color negro, que habían sido encendidas recientemente.
-<<Espera, ¿encendidas?>>
Fruncí el ceño extrañada.
-<<Como puede ser que estén encendidas si no hay nadie mas aquí?¿Y porqué son todas negras?>>-empecé a preguntarme cada vez más alterada-<<¿Y porque...?>>
-Preguntas, preguntas, preguntas,...
Me giré y ahí estaba él. El chico de mi sueño, el que me miraba desde detrás de la ventana el día anterior, y ahora estaba justo delante de mi, sentado, como si nada.
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